La Iglesia - 26º Parte: Propiedades esenciales de la Iglesia - Es Católica

P. Ignacio Garro, S.J.

SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA


27.3 LA IGLESIA ES CATÓLICA

La palabra "Católica" viene del griego: "katolike" = “universal”. Esta prerrogativa de la Iglesia, como la unidad y la santidad, nace también de la esencia misma de la Iglesia.
         
La Iglesia se llama "Católica", por la universalidad de su misión salvífica. Cristo dijo a sus Apóstoles: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes...", Mt 28, 19. Es decir, les envía por todo el orbe a comunicar la "buena nueva", o el evangelio de Cristo como Salvador de todo el género humano.
         
Hay que distinguir entre la catolicidad "virtual", es decir, el de­recho y la potencia espiritual difundirse por todo el mundo, y la catolicidad "actual", que es la difusión efectiva por toda la tie­rra. La catolicidad virtual fue desde el principio una nota distin­tiva de la Iglesia; la catolicidad actual, como es natural, no pudo alcanzarse hasta pasado un período largo de tiempo desde el punto de vista del desarrollo histórico.
         
La catolicidad actual puede ser a su vez : "física" o "moral". "Física", según que comprenda a todos los pueblos de la tierra. Moral, o solamente a la mayor parte de los mismos. La catolicidad supone previamente la unidad de la Iglesia.
         
El Magisterio de la Iglesia enseña : "La Iglesia fundada por Cristo es católica", (de fe). La fundamentación bíblica de la catolicidad de la Iglesia, está ya implícita en las profecías mesiánicas del A T, en la que se predice la catolicidad como propiedad distintiva del Reino mesiánico. Mien­tras que el Reino de Dios en el A T, se limitaba al pueblo de Israel, el futuro reino mesiánico abarcar a todos los pueblos de la tierra, Gen 22, 18: "En tu simiente serán bendecidos todos los pueblos de la tierra". Gen 12, 3; Is 2, 2; Ez 17, 22-24; Mal 1, 11.
         
Cristo quiso que su Iglesia fuera universal y abrazara a todos los pueblos. Jesús proclamó su universalismo salvífico, tan amplio como el propio mundo : "Será predicado este evangelio del reino de Dios en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces ­vendrá el fin", Mt 24, 14; Lc 24, 47. "Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda la Judea, en Samaria y hasta los extremos de la tierra", Hech 1, 8.
         
De la catolicidad de la Iglesia nos habla el libro de los Hechos de los Apóstoles. Cuando describe la actividad misionera de los prime­ros cristianos en Judea, Samaria y en Antioquía, donde fueron llamados por primera vez los discípulos de Jesús : "cristianos".  S. Pablo fue el modelo de apostolado universal. Sus viajes apostólicos nos hablan de la universalidad del evangelio al ser predicado éste entre los gentiles. Por eso, cuando S. Pablo invita a los cristianos a una ora­ción católica y proclama que existe en Dios una voluntad universal de salvación, justifica su afirmación por la unicidad de Dios y de su mediador: 1 Tim 2, 1-5, dice : "Ante todo recomiendo que se hagan ple­garias, oraciones y súplicas y acciones de gracias por todos los hombres por los reyes y por los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila, y apacible, con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro .Salvador, que quiere que to­dos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la ver­dad".  Rom 3, 22-30; Ef 4, 4-6.
         
El titulo de "Iglesia Católica" lo emplea por primera vez S. Ignacio de Antioquía y dice en sus escritos a los cristianos de Esmirna : "Donde está Jesús, allí esta la Iglesia católica”. ­ Sto. Tomás de Aquino, prueba la "catolicidad" de la Iglesia por su expansión universal por todo el orbe por la totalidad de las clases sociales que en ella figuran y por su duración universal desde los tiempos de Abel hasta la terminación del mundo.
         
El Concilio Vaticano II, en Lumen Gentium, Nº 2, dice: "(La Iglesia) se consumará gloriosamente al final de los tiempos. Entonces, como se lee en los santos Padres, todos los justos desde Adán, "desde el justo Abel hasta el último elegido", serán congregados en una Iglesia universal en la casa del Padre". En el Nº 13,b: "Este carácter de universalidad, que distingue al pueblo de Dios, es un don del mismo Señor con el que la Iglesia católica tiende, eficaz y perpetuamente, a recapitular toda la humanidad, con todos sus bienes, bajo Cristo Cabeza, en la unidad de su Espíritu''.
         
En el Decreto sobre la Actividad Misionera, Nº 1,a: "La Iglesia por exigencia radical de su catolicidad, obediente al mandato de su Fundador, se esfuerza en anunciar el Evangelio a todos los hombres".


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Agradecemos al P. Ignacio Garro S.J. por su colaboración.

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