El Santo Rosario



Desde el principio de la Iglesia, los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos.

Más tarde, en muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes. Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, en vez de los salmos, las Ave Marías.

Los misioneros de Irlanda más tarde propagaron la costumbre en Europa y hubo varios desarrollos con el tiempo.


La Madre de Dios, en persona, le enseñó a Sto. Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción.

El Rosario, una de las devociones marianas más extendidas en el pueblo cristiano y que arranca del celo apostólico de Santo Domingo, es para el Diccionario de la Real Academia Española: «Rezo de la Iglesia, en que se conmemoran los veinte misterios principales de la vida de Jesucristo y de la Virgen, recitando después de cada uno un Padre Nuestro, diez Ave Marías y un gloriapatri.» En verdad ahí están enunciados los elementos esenciales que lo constituyen, a los que se añaden, según las regiones y devociones, otros también importantes. Si se nos permite, podríamos decir que el Rosario está formado por materiales evangélicos de primera calidad: la selección de los misterios, ordenados en cuatro grupos, gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, que son pasos decisivos de Jesús y de María que nos llevan de la Anunciación y Encarnación hasta la venida del Espíritu y la coronación de la Virgen; la oración que Jesús nos enseñó para dirigirnos al Padre, y la que la tradición de la Iglesia ha elaborado para saludar a María, empleando en parte las palabras que le dirigieron el Ángel y su prima Isabel; y, como broche de cada decena de Ave Marías, la fórmula de alabanza trinitaria. Hay que añadir que son partes esenciales del Rosario la meditación y contemplación de los misterios, sin la que su rezo quedaría como un cuerpo sin alma, y las oraciones vocales impregnadas de ese clima de oración y devoción. La Iglesia celebra el 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.

En cuanto a la forma de rezar el Rosario, digamos que lo más habitual es contemplar cada día cinco misterios: los lunes y sábados, los Misterios Gozosos, los jueves, los Luminosos, los martes y viernes, los Dolorosos, y los miércoles y domingos, los Gloriosos, a no ser que la celebración de las fiestas o tiempos litúrgicos aconseje otra opción. Suele formar parte del Rosario la letanía, "deprecación a la Virgen con sus elogios y atributos colocados por orden", de la que hay varias fórmulas. Ofrecemos también algunos otros elementos de uso particular, que pueden libremente omitirse.


Para mayor comprensión y profundidad en el rezo del Santo Rosario acceda a la Carta Apostólica sobre el Santo Rosario "Rosarium Virginis Marie" del papa San Juan Pablo II.



PASOS PARA EL REZO DEL SANTO ROSARIO

1. Signarse y rezar el Credo o el acto de contrición
2. Rezar el Padre nuestro
3. Rezar 3 Ave Marías y Gloria.
4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.
5. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
6. Anunciar el segundo misterio. Rezar el Padrenuestro.
7. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
8. Anunciar el tercer misterio. Rezar el Padrenuestro.
9. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
10. Anunciar el cuarto misterio. Rezar el Padrenuestro.
11. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
12. Anunciar el quinto misterio. Rezar el Padrenuestro.
13. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
14. Rezar la Salve, las Letanías y las oraciones finales.





ORACIONES DEL SANTO ROSARIO

SIGNARSE
+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
+En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

CREDO DE LOS APÓSTOLES
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

PADRE NUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

AVE MARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIAS
Puede usarse una de estas dos:

  • María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima)


SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.



LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO

Para acceder a los Misterios Meditados seleccione el enlace de los títulos.


Lunes y Sábados:

Primer misterio: La Anunciación y Encarnación del Hijo de Dios en las purísimas entrañas de la Virgen María.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

(Al final de cada misterio suele decirse una de las dos Jaculatorias:)
  • María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima)
Segundo misterio: La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Tercer misterio: El nacimiento del Niño Jesús en el pobre y humilde portal de Belén.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Cuarto misterio: La Purificación de la Virgen María y Presentación del Niño Jesús en el Templo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Quinto misterio: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria


Jueves:

Primer misterio: El bautismo de Jesús en el río Jordán.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Segundo misterio: Jesús y María en las bodas de Caná.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Tercer misterio: Jesús anuncia el Reino de Dios e invita a la conversión.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Cuarto misterio: La transfiguración de Jesús en el monte Tabor.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Quinto misterio: La institución de la Eucaristía.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria


Martes y Viernes:

Primer misterio: La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Segundo misterio: La flagelación de Jesús, atado a la columna.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Tercer misterio: Jesús es coronado de espinas.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Cuarto misterio: Jesús con la cruz a cuestas, camino del Calvario.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Quinto misterio: La crucifixión y muerte de Jesús.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria


Miércoles y Domingos:

Primer misterio: La Resurrección del Señor.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Segundo misterio: La Ascensión del Señor al cielo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo sobre el Colegio apostólico.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Cuarto misterio: La Asunción de Nuestra Señora al cielo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Quinto misterio: La coronación de la Virgen María como Reina del universo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria


(Terminado el rezo de los misterios correspondientes, suele saludarse a la Virgen en sus "tres purezas" y recitarle la Salve:)

V. Virgen purísima antes del parto.
R. Purifica nuestros pensamientos.
Ave María

V. Virgen purísima en el parto.
R. Purifica nuestras palabras.
Ave María

V. Virgen purísima después del parto.
R. Purifica nuestras obras y deseos.
Ave María

Para más obligar a la Virgen santísima, saludémosla con una "Salve": Dios te salve...


LETANÍA LAURETANA

Señor, ten piedad
   Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad
   Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad
   Señor, ten piedad

Cristo, óyenos
   Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos
   Cristo, escúchanos

Dios Padre celestial
   Ten misericordia de nosotros

Dios Hijo, Redentor del mundo
   Ten misericordia de nosotros

Dios Espíritu Santo
   Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios
   Ten misericordia de nosotros

Santa María
   Ruega por nosotros

Santa Madre de Dios
   Ruega por nosotros

Santa Virgen de las vírgenes
   Ruega por nosotros

Madre de Cristo
   Ruega por nosotros

Madre de la divina gracia
   Ruega por nosotros

Madre purísima
   Ruega por nosotros

Madre castísima
   Ruega por nosotros

Madre virginal
   Ruega por nosotros

Madre sin corrupción
   Ruega por nosotros

Madre Inmaculada
   Ruega por nosotros

Madre amable
   Ruega por nosotros

Madre admirable
   Ruega por nosotros

Madre del buen consejo
   Ruega por nosotros

Madre del Creador
   Ruega por nosotros

Madre del Salvador
   Ruega por nosotros

Madre de la Iglesia
   Ruega por nosotros

Virgen prudentísima
   Ruega por nosotros

Virgen digna de veneración
   Ruega por nosotros

Virgen digna de alabanza
   Ruega por nosotros

Virgen poderosa
   Ruega por nosotros

Virgen clemente
   Ruega por nosotros

Virgen fiel
   Ruega por nosotros

Espejo de justicia
   Ruega por nosotros

Trono de sabiduría
   Ruega por nosotros

Causa de nuestra alegría
   Ruega por nosotros

Vaso espiritual
   Ruega por nosotros

Vaso digno de honor
   Ruega por nosotros

Vaso insigne de devoción
   Ruega por nosotros

Rosa mística
   Ruega por nosotros

Torre de David
   Ruega por nosotros

Torre de marfil
   Ruega por nosotros

Casa de oro
   Ruega por nosotros

Arca de la alianza
   Ruega por nosotros

Puerta del cielo
   Ruega por nosotros

Estrella de la mañana
   Ruega por nosotros

Salud de los enfermos
   Ruega por nosotros

Refugio de los pecadores
   Ruega por nosotros

Consuelo de los afligidos
   Ruega por nosotros

Auxilio de los cristianos
   Ruega por nosotros

Reina de los ángeles
   Ruega por nosotros

Reina de los patriarcas
   Ruega por nosotros

Reina de los profetas
   Ruega por nosotros

Reina de los apóstoles
   Ruega por nosotros

Reina de los mártires
   Ruega por nosotros

Reina de los confesores
   Ruega por nosotros

Reina de las vírgenes
   Ruega por nosotros

Reina de todos los santos
   Ruega por nosotros

Reina concebida sin pecado original
   Ruega por nosotros

Reina elevada al cielo
   Ruega por nosotros

Reina del santo rosario
   Ruega por nosotros

Reina de la familia
   Ruega por nosotros

Reina de la paz
   Ruega por nosotros




ORACIONES FINALES




Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
   Perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
   Escúchanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
   Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.


Oremos:

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios gozosos:
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión de santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios luminosos:
Dios todopoderoso y eterno, luz de los que en ti creen, que la tierra se llene de tu gloria y que te reconozcan los pueblos por el esplendor de tu luz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios dolorosos:
Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios gloriosos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V. Ave María Purísima.

R. Sin pecado concebida.

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